Bloxito

Una mala copia de la realidad.

Negros hábitos en España

Un sensacional operativo de lobby se monta este fin de semana en España. La ciudad de Valencia recibirá recibió al máximo exponente de la Iglesia Católica en una gira en la que el obispo mayor intentará defender la “familia tradicional” asistiendo a una reunión internacional sobre la familia. El motivo real, lo sabemos, es mostrar el poder de convocatoria que la Iglesia tiene sobre los fieles españoles.

Y la elección del lugar no es casual. España, que en épocas dictatoriales guiñaba el ojo clerical y se limpiaba las babas en sotanas, hoy se ha vuelto socialista y en dos años de gobierno legalizó el casamiento entre homosexuales, agilizó los procedimientos para el aborto y el divorcio y descartó la idea del anterior gobierno conservador de hacer obligatorias las clases de religión en los colegios públicos. España es, sin dudas, una oveja que se está descarriando y los católicos intentarán recuperar el poder cubriéndola de un papal manto blanco que sin embargo oculta negros hábitos.

El Papa se reúne esta tarde con Zapatero, el hombre que ha impulsado “la mayor amenaza” contra la familia tradicional española basada en el casamiento entre un hombre y una mujer. A pesar de que Ratzinger se entrometerá en los asuntos españoles y que el reverendo Giovanni Marchesi supone que lo hará con “su usual sobriedad y mesura”, está claro que la Iglesia está perdiendo poder en todo el mundo y tiene que recuperarlo de alguna manera. Una de las formas de recuperar poder político es mostrarle al oponente el público que tiene bajo sus suelas, y me parece que el Papa llega a Valencia a eso, a tratar de ponerle un pie encima a los españoles.

Julio 9, 2006 Publicado por malambo | Opinión, Religión, Sociedad | | Aún no hay comentarios

Hambre, la paradoja argentina

BBC Mundo presenta hechos, testimonios, contextos y análisis sobre el caso de estos niños del espanto.
Imagen: BBC – Hambre, la paradoja argentina

Hace unos meses Natalia siguió la noticia de una marcha que realizaron por toda la Argentina los Chicos del Pueblo. Decía Nat el 2 de Julio de 2005:

Después de recorrer 4500 kilómetros en once días, los Chicos del Pueblo llegaron … a la Plaza de Mayo (Capital Federal, Argentina). Pasaron por ocho provincias, caminaron las calles de cada ciudad, cantaron, dejaron plasmado en cada lugar su sueño y su mensaje: por una infancia digna, por una sociedad más justa donde no haya chicos que mueren de hambre todos los días.

Y agregaba que al mismo tiempo que los chicos caminantes eran recibidos por miles de personas en la Plaza, el Presidente de la Nación hacía los honores al basquetbolista Emanuel Ginóbili. Parece mentira, pero tal vez por ignorancia, tal vez por desidia o simplemente por hijoputez de los gobernantes y falta de solidaridad de todos, muchos niños argentinos siguen pasando hambre.

En ese entonces, por razones similares a las actuales, era yo asiduo lector de Guerra a la penumbra y recuerdo que motivado por aquellas lecturas había encontrado un especial de la BBC dedicado al tema del hambre infantil en la Argentina. Volví a buscarlo y lo encontré. La web de la agencia inglesa de noticias, aparte de recomendable es invalorable para conocer no sólo los motivos de la organización movilizaciones de este tipo, sino algunos de los flagelos que sufrimos en este cono final. Por supuesto no voy a reproducir la página aquí, sólo un párrafo de su portada:

“Nada conmociona más que la muerte dibujada en el rostro de un niño muerto por una bala o una explosión en Medio Oriente, por el SIDA en África, o por un imponderable de la naturaleza. Pero las imágenes de niños muertos por desnutrición en Argentina, provocan un nuevo sentimiento: perplejidad…”

Hambre, la paradoja argentina

De la , vía Guerra a la penumbra.

Abril 13, 2006 Publicado por malambo | Argentina, Opinión | | Aún no hay comentarios

El acceso a la ciencia

Siempre creí el acceso a la ciencia debía estar garantizado a la sociedad ya que, al fin y al cabo, es la sociedad quien mediante el pago de sus impuestos hace la ciencia posible. Porque, digámoslo de una vez, las cosas gratis no existen. Y por eso parecía un contrasentido cortarle a quienes pagan el acceso mediante trucos varios como el analfabetismo científico, la ignorancia organizada o la superchería. Este argumento lo mantuve en más de una oportunidad: El Estado tiene la obligación de brindarle a los ciudadanos todas las herramientas para que entiendan la ciencia porque ellos pagan sus impuestos.

Sin embargo, la idea está fundamentalmente equivocada. No es más que un paquete comprado al neoliberalismo que se había instalado en una parte no crítica de mi cerebro. ¿Desde cuándo pagar otorga más derecho en cuestiones como la educación científica? El pago de un kilo de tomates me da el derecho a consumirlos en una ensalada, pero el saber es un derecho que las personas tienen incluso sin pagar. En otro caso estaríamos abonando el argumento de que quienes no pagan no tienen derecho a recibir ningún conocimiento o que quienes más pagan tienen más derechos.

La reformulación de la idea la deja un poco más simple: “El Estado tiene la obligación de brindarle a todos el acceso libre a la ciencia

Abril 13, 2006 Publicado por malambo | Educación, Filosofía de la ciencia, Opinión, Política | | 1 comentario

El equilibrio de la balanza vacía

Si usted quiere vivir como un mediocre deténgase en esta entrada de bitácora, que yo los conozco de sobra. Hará una inversión muy lucrativa, apenas unos minutos de su ocupada vida por un futuro sin riesgos.

Si usted quiere ser un mediocre no tenga vergüenza de soñar grandezas, porque el sueño es fácil de lograr, alcanza poner la cabeza sobre la almohada y dormir. Pero no proyecte realizarlos ¡Ni lo piense! Venga, siga leyendo. Lee más »

Enero 6, 2006 Publicado por malambo | Opinión, Otras cosas | | Aún no hay comentarios

El secreto de la felicidad y el éxito

Si has tardado toda una vida en descubrir como ser feliz, ahora esta revisión hecha por psicólogos de la American Psychological Association (APA) te lo dejan mucho más fácil: para ser feliz sólo debes ser exitoso.

…las personas crónicamente felices son en general más exitosas en muchos dominios de la vida que la gente menos feliz y su felicidad es en gran parte una consecuencia de sus emociones positivas más que al revés. Las personas felices tienen mayor probabilidad de alcanzar circunstancias de vida favorables.

dice el parte. Y según el Dr. Lyubomirsky, director del trabajo que recopiló resultados de otras 225 investigaciones, es así porque

la gente feliz experimenta con frecuencia una atmósfera positiva que con mayor probabilidad(*) les provoca trabajar activamente hacia nuevos objetivos y consolidar nuevos recursos.

(*) Busqué algún cálculo de probabilidades en el cuerpo del trabajo, pero no encontré ninguno.

Pero aquí no termina todo. La recopilación se enfocó sobre la línea causal inversa, o sea, que la felicidad conduce al éxito. Así que si logras ser exitoso o feliz, entrarás en un círculo virtuoso del que ya nadie podrá bajarte. Según Lyubomirsky et al. las pruebas parecen apoyar el modelo conceptual que sostiene que la felicidad es la responsable de muchos resultados exitosos con los que guarda relación.

Parece que la felicidad, arraigada en la personalidad y en éxitos pasados, lleva a comportamientos que a menudo conducen a éxitos adicionales. Al mismo tiempo, la gente feliz es capaz de reaccionar con emociones negativas cuando es apropiado hacerlo.

concluye el artículo. Para esas navidades, entonces, alcanzará con desear éxitos, la felicidad vendrá sola.

Enero 3, 2006 Publicado por malambo | Filosofía de la ciencia, Opinión, Otras cosas | | 3 comentarios

NO al apoyo a la ciencia

Cuando el Estado se encuenta contaminado de un profundo analfabetismo científico, provoca que la ciencia no se desarrolle de acuerdo con los criterios que emanan de su epistemología, sociología y fronteras del conocimiento, sino que se distorsione para adecuarse a las exigencias administrativas.

Marcelino Cereijido

La creencia en que los gobiernos deben apoyar la ciencia implica algunos errores conceptuales sobre el papel que la investigación científica debe ocupar en el desarrollo de un país. Uno no va al hospital para apoyar al sistema de salud ni mucho menos a la medicina; como ciudadano lo que hace es utilizar el sistema público en su propio beneficio o el de su familia. Esa es la razón por la que si algún día el servicio falla rápidamente tomamos consciencia de la falta.

¿Pero qué ocurre cuando lo que falta son los conocimientos aportados por la ciencia? ¿Alguien nota la ausencia? Es un tópico que los políticos aparte de ser analfabetos científicos no saben que cosa es la ciencia -les cuesta mucho distinguirla de la tecnología, por ejemplo-, pero lo más grave es la consecuencia: no sabrían que hacer con ella aunque fuera la mejor del mundo.

Los discursos gubernamentales acerca de su deseo por apoyar a la ciencia denotan la falta de compromiso por integrar la actividad científica en la resolución de los problemas de un país. La ciencia no es un adorno que hay que embellecer o cuidar, un simple producto de la Universidad al que sacarle lustre o un juguete de niños ricos, es una actividad importante dentro de otras actividades importantes llevada a cabo por expertos cuyo objetivo específico es solucionar problemas de conocimiento y, por lo tanto, debería estar íntimamente entreverada en la resolución de los problemas de Estado. Por sus profundos problemas sociales y económicos, decía el premio Nobel Abdus Salam, nuestros pobres países no pueden darse el lujo de no hacer ciencia.

La pretensión de resolver problemas sin conocimientos es tan absurda como la de creer que los conocimientos surgirán a flor de tierra justo cuando nuestro capricho lo desee, a condición, quizá, de regarlos con la suficiente cantidad de dinero.Es ridículo pensar que la creatividad pueda comprarse como se adquieren las hortalizas en un supermercado, porque las soluciones científicas cada vez dependen menos de talentos individuales aislados y más de los vínculos fluidos entre científicos, cuya elaboración cuesta mucho tiempo y esfuerzo y, por supuesto, excede cualquier marco contractual. Por eso, la visión economicista es incompatible con el desarrollo científico, basado en el talento, la libertad y el libre intercambio de información.

Hoy BioMaxi se quejaba de la visión obtusa de los funcionarios de un país desarrollado como Holanda. Su argumento era que del hecho de que sin organización el progreso de la investigación se dificulta, los burócratas holandeses olvidaban la sustancia y cometían la falacia de asegurar que sólo con una buena organización se tendrían resultados de excelencia.

Pero podemos cruzar estadios de desarrollo, usos horarios y hemisferios, podemos incluso cambiar el argumento organizativo por el económico. La falacia sigue siendo la misma: En su estrechez mental, suponen que las aristas importantes de todo problema son exclusivamente económicas, por lo que la empresa de producir y difundir conocimiento debería, en última instancia, ser manejada por el Ministerio de Economía. De esta manera creen que, cuando llegue el momento de la inversión en ciencias lo único que habrá que hacer es aumentar los sueldos y comprar artefactos.

Cuando pongan plata y vean que los resultados no llegan ni pronto ni tarde, sobrevendrá la desilusión. Muy otra sería la situación si en vez de pagar por algo externo, accesorio y lujoso, los gobiernos se despojaran de la creencia magufa de que se puede obtener algo a partir de la nada y utilizaran la ciencia como la mejor herramienta para resolver los importantes problemas que tienen por delante. Recien entonces, cuando quieran usar el conocimiento en vez de apoyarlo se darán cuenta que no lo poseen.

Enero 3, 2006 Publicado por malambo | Ciencia, Opinión | | Aún no hay comentarios